lunes, 19 de diciembre de 2016

Some unholy war.

Me rompiste el corazón más tarde de lo que pensaba, más fuerte que ninguna otra vez.
Otres hablando de vos y de quién sos en realidad.
Yo ya lo sabía y no quería ver.

Te dije que iba a amarte por siempre.
Mis 'siempre' son diez minutos en el mundo, toda la vida en el alma.
No puedo no quererte.

Todavía, sabiendo tu mierda, el maltrato y la violencia.
Todavía, necesito tus caricias en mi alma.

Soy el perro apaleado que mira a su dueñx con terror y devoción.
No conozco nada mejor que vos.
Tus ojos relucientes y tristes, tu boca inolvidable.
Dame más.

Buscame.
Puede que nunca te diga que no.

Puede que nunca llegue a despreciarte, puede que nunca olvide tu confusión ni tus abrazos.
Puede que te excuse así para siempre.

Qué raro cuando alguien te desmonta las teorías, te rompe los libros leídos.
Cuando la práctica le gana a la razón.

Estoy algo borracha intentando encontrar palabras para hablar de vos y de lo frío que me quedó el corazón.

Estoy intentando buscar mi lugar en el mundo, con los ojos empañados de lágrimas.
Estoy pensando en nuestro futuro.
Estoy extrañándote y preguntándome si no estaré equivocada.

Qué amargo diciembre sin vos. No es el primer diciembre.
Ahora mismo capaz estás entre unas piernas que todavía no te conocen, o llorando entre cuatro paredes desconocidas.

Rawson al 900, paso a tocarte el timbre, ¿y qué más?
Decirte que conseguí muchos de mis sueños y tu traición me duele.

Ayer me besaron dos mujeres perfectas.
No te llegan ni a los talones.

Mi recuerdo idealiza, escapa de mi mente, escupiendo palabras sin control.
Te convertiste en mi vida y el recuerdo que hace que siga tirando cada día.

Palabras fuertes para un alma tan débil.

domingo, 13 de noviembre de 2016

XI

Las farolas vomitaban su sodio amarillo, el cielo violáceo se nos venía encima, y yo transpiraba. Mi mente la más perfecta colmena, preguntándome si valía la pena haberme maquillado tanto. Vos a mi izquierda, del lado del corazón, aspirante como en el programa de Trump. Lástima que acá no hay ganadores.
Y supe que no, mientras fumábamos. Y seguía sabiendo que no cuando empezó a llover y me contaste sobre cuando perdiste la virginidad. Y fue no cuando me senté en la puerta del kiosco y te me acercaste.
Dormí en el piso esa noche y valió la pena. Te chapé como si fuera el fin del mundo en una fiesta que para mí significó el fin. Y te aconsejé como a un hermano menor.
Ahora te veo feliz, me hiciste caso, y ella es todo lo que está bien.
Y yo no puedo evitar preguntarme cuánto de mal estoy yo.
Por qué busco bardearme en OkCupid. Por qué cuando me invitan a salir digo que estoy trabajando. Por qué no respondo al contacto físico. Por qué evito las ocasiones sociales, por qué ya nunca tengo ganas de joder, por qué no me dejo querer.
Por qué busco lo imposible. Lo que no existe. Por qué amo en silencio y no quiero jamás un gesto de alguna de esas personas.
Les buenes chiques pasan por mi vida y yo les cedo a otras personas, para seguir detrás de todo lo que no está a mi alcance.
Amo mucho y mal, como mi amor de Zaragoza. No creo en la pareja, como mi viajante en Hong Kong. Tengo miedo a estar sola, como esa basura que amé durante tres años. No siento especial interés por coger, como mi versión masculina y homosexual. No puedo asumir el gustarle a alguien, como mi vampira.
Solo un par de lxs chicxs que se la pasan escapando, sintiéndose ordinarios, indignos de amor. Pibxs con dolores parecidos a los míos, con motivaciones que duran horas y tristezas que jamás se apagan. Anestesiadxs con drogas, sexo o sueño. Tan inteligentes para comprender y tan inútiles para disfrutar.
Exactos reflejos de todos los estados de mis neurosis.
Lxs buenxs chicxs no entienden esto, sonríen nerviosxs y no saben qué decir.
Mis chicxs favoritxs se mechan uno y despotrican conmigo, hasta que pintan los besos.
Esa adrenalina de saber que es una chance entre un millón, pero cuando sucede, es pura magia. Y vale por mil citas con desenlace previsible en un colchón.
Esta es mi vida. No me arrepiento de los besos que no di.
Estaba conociéndome y bancándome mis gustos.
La infinita atracción por lo imposible.

viernes, 28 de octubre de 2016

Shades of cool

(Escribir sobre algo significa exorcizarlo.
Es perderlo.)

Me tiro en la cama, fumo faso y te hablo de que Elliot es el amor de mi vida, que cómo puedo ser tan igual a BoJack, que Jesse es el único bueno de Breaking Bad. De cómo odio menstruar, de que un set de rodaje es un juego y de que me pongo triste cuando lxs amigxs se van.
Me narrás cada episodio que vas viendo, me contás historias de chicas con las que salís, y que tu ex es muy parecida a mí. Que a tu hermana también le encanta Joy Division, que tu trabajo no te lleva a nada y cómo te sentís perdido y confuso la mayoría del tiempo.
Quiero bajar un toque la pantalla de la netbook y reclinarme más en la almohada, sentir que me abrazás y hablamos de lo que estamos viendo mientras me agarrás el culo.
La felicidad puede ser así de simple.
Entiendo tu bronca y me seduce tu carácter, delicado y tosco a la vez. Me imagino tus rayes y tus llantos, tu aislamiento elegido, tu compulsividad para coger.
Y deseo.
Quiero pasarte a buscar por el trabajo con un porrito y hacerte el desayuno sin bragas. Esperarte con una serie cargando y muchos besos.
Estamos tan lejos, y no solo por el océano que nos separa.
Es imposible llegar tan lejos con vos, nunca puedo ir más profundo.
Pero espero.
Ese día en el que te diga 'acá estoy', parada frente a vos, sin poder mirarte a la cara.
Haceme sentir cómoda e invitame a fumar en tu cama.
Nunca vamos a tener otra primera vez.

viernes, 7 de octubre de 2016

Girl wants to cum even more than she wants to die

Una pantalla tras otra, me froto sobre la ropa, quiero llevar la excitación mental a mi clítoris.
Clickeo un link tras otro, llevo así tres horas, y no puedo acabar más.
Pero sigo fumando y no quiero hacer otra cosa, allá afuera me espera mucha vida, y es más seguro acá en la cama a oscuras.

Es quien yo quiera que sea, cuando tenga ganas, un recuerdo o una fantasía.
Las fotos, los videos, son un fondo, una referencia.
A la hora de la verdad, siempre está mi imaginación.

Los cobardes que me imaginan chupándoles la pija, pero no se atreven a hacerlo real.
Los valientes que me escupieron en la boca y apretaron mis tetas.
Me imagino el sexo real, la transpiración y el tacto.
Me da asco, me calienta más escuchar cómo me decís 'hermosa'.








martes, 4 de octubre de 2016

Le gustas a mi amiga


La ropa me olía ligeramente a birra, a vino, a lo que hubiese tomado en el día. Cigarrillo omnipresente entre mis dedos o en mi boca, caminé los veinte pasos que separaban mi grupo del de él. Era a la tarde, no muy lejos del río, mis amigas reían, fumaban, hablaban con chicos que se les acercaban. Y una de ellas me estaba mirando, yo seguía alejándome hacia el futuro más próximo, ese grupo de skaters medio emos con flequillo al costado, epidemia común en el 2007.

Les tapo el sol a los tres o cuatro pibes que descansan medio tirados en sus skates. Me miran y puedo verlo en sus ojos, el reproche por privarlos de luz y un reproche adicional por ser muy incómoda de mirar. Me acostumbré a esas miradas desde chica, y la verdad ya no me afecta. Con la voz levemente pastosa, me planto en la tierra del skatepark y me concentro en que soy un pibito, una bollera bastante machona, y le digo al más rubiecito de los muchachitos: le gustas a mi amiga.

Silencio. Alivio. La marimacho caretea tres secas de porro, el pibe aprovecha y le pregunta: ¿a cuál? Uno de sus amigos me gira un litro, acepto y señalo a la más bonita y nerviosa de mis amigas.  Ella nos estaba mirando, ve que él la mira y rápido mueve la vista a su celular. Los amigos del rubiecito hablan entre ellos, se ríen, pero no presionan la decisión.

¿Venís conmigo y te la presento? Digo yo, porque ya me siento borracha e incómoda. Y no me gusta que tanta gente mire mi cara tan de cerca. El chico deja el skate, se levanta y me acompaña.

Esto es lo más cerca que voy a estar de un chico desde que tengo uso de razón.

Es lindo, me gusta su ropa y cómo camina, cómo mira. Debe ser un buen pibito, en un buen colegio, debe escuchar buen rap y tener buen porro.

A mí me gustan los chicos, y me gustan mucho, como a Pucca le gusta Garu. No importa cuánto lo mencione, o cuánto de obvia sea, nadie registra mi heterosexualidad, soy el estereotipo de lesbiana camionera por mi cuerpo, mi pelo y mi ropa, y eso dicen que soy. La etiqueta me dio un lugar de pertenencia, y para el momento de esta historia, ya proyectaba toda mi masculinidad.

Llegamos a destino, ellxs dos se sonríen y yo vuelvo a mi litro abandonado, a mis cigarrillos, a mis risas escandalosas y a mis amigas.

Siempre tengo amigas hermosas. No es un decir, es real. Chicas a la exacta medida del canon impuesto socialmente. Ella en concreto es como una Lana del Rey, más ruidosa y pequeña. Se levantaron con un litro y se están alejando de nosotras. Ya sé cómo es ella, va a aceptar un beso de él al final de la charla, y eso es todo. Es romántica, llora con A 3 metros sobre el cielo. Yo me masturbo todo el día y lloro cuando no me carga XVideos.

Y es que soy un varoncito, soy uno más de los pibes, no sirve de nada que me guste uno de mis compañeros de clase, porque él no me vio, y miró a alguna de mis amigas. Soy exagerada y llamativa, siempre riéndome más alto que nadie, diciendo las cosas que nadie dice, dejando de cara a cualquiera que hable conmigo. Mi estampa de varón se cae en mi torso, soy muy tetona y no lo oculto, aunque tampoco lo muestro.

Y así soy un poco más grande, detecté que mis puntos fuertes eran las tetas y la boca, y con esos dos componentes, aunque sea me registraron un par de chicos, feos y turbios en su mayoría, pero bueno, ¿qué más podía pedir?

Soy la amiga gorda, masculina, fea, la que no van a besar aunque se tomen todo el escabio del parque, uno más de los muchachos. Me duele profundamente, siento que soy un unicornio dentro de un elefante, y que nadie puede verme como yo me veo. En secreto, antes de bañarme, me miro desnuda al espejo. Miro mi cuerpo, biológicamente femenino, y me tranquilizo. Hasta que no lo veo, siempre me siento un hombre.

Paso mucho tiempo a solas en mi habitación, escribiendo fanfics y escuchando The Rasmus y My Chemical Romance, escabio a escondidas, ya empiezo a curtir ese aura de poeta maldita que me conforta y da reclusión obligatoria a mi fealdad. Todavía no sé qué es el porro. Y mi primer amor vive al otro lado de la medianera, y no lo conocí aún.

Resultó que, como en una película de Disney, la fea bestia consigue su príncipe. Mi primer noviecito es un pequeño Gerard Way, tiene la piel más hermosa del planeta, se pone en pedo conmigo, me lleva con él a todas partes, se pone triste de noche y dice que yo le gusto más que Kill Bill. Es el chabón más raro de mi mundo limitado, siento que encontré otro unicornio, y es la coincidencia más feliz de mi vida.

Por supuesto que más pronto que tarde se pudrió todo, porque se mudó a otra ciudad y yo no quería extrañarlo, así que le corté. Él se puso muy triste y me dejaba notitas de que me amaba, un poco creepy, pero esa es otra historia.

Era el primer chico que se fijó en mí, al que le gustaba siendo lo que lxs demás señalaban, y no le importaba nada. Le presenté a mis amigas y también me prefería a mí, un hito en la historia.

Las cosas no cambiaron mucho en estos diez años, sigo siendo la amiga ebria que se acerca al grupo de chicos diciendo ‘le gustas a mi amiga’, pero ahora con una imagen femenina, aunque agresiva. Los tipos me registran, pero se callan, porque conmigo no se jode. Mis amigas siguen siendo hermosas, y en estos años me gustaron mucho varias también.

Y de vez en cuando aparece un pibe que me da ganas de hacer las cosas bien, de manejarme como una persona normal y no como una bolita de ansiedad y autoimagen dañada. Pero no puedo evitar ver en él a todos los demás, charlar con él con perpetuo miedo a que me diga algo de una amiga y saber que ya no tengo mucho más que hacer. Sí, me deconstruyo todo lo que puedo en bocha de sentidos, y esto sigue pasándome a menudo, porque nadie es perfecto.


Eso es algo que estoy aprendiendo. Tengánme paciencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Feminasi Parade

Poco hombre, machito chiquitito, ridículo, boludo feministo. Mucho machete para estos machotes, mucho ruido de las pibas y sus garrotes, abandonamos barrotes por poner tu cabeza en la pica y en la iglesia provocar ardores. De qué la curtís, el mundo te queda grande, te pongo de rodillas y te condeno a arrastrarte. No podés parar esta lengua hipnótica, invito a las pibas a armarse y ser despóticas, ni un paso atrás, feminasi es mi retórica. Esclavo de tu propio pito, lógica masculina, llamo a huelga de falos caidos. Ridícula, loquita, asesina, histerica, puta! Rati de mierda, no se te cae una idea. Defendiendo tu derecho abusado hasta el privilegio, me decís 'hago lo que se me canta los huevos'. No sé de qué me hablas, tengo ovarios de dinosaurio y lo probé mucho antes de que vos aprendieras a mear parado. A tu novia le regalé libros y me dijo que te va a dejar, a tu mamá le dije que te ponga a lavar y la dejes de molestar. Prendo un canuto mechando tu barba intelectual, aburrido y pretencioso, chongo de manual. Tu CD suena a guitarra apalaeada, voz ronca rimando sobre minifaldas, la película con fémina protagonista que no habla y es amada, salvada, insultada y recuperada. Como la virgen María, ascendí a los cielos y le clavé lanzas a los falsos maestros, a los genios muertos, decidida a llenar su espacio de las insurrectas, las putas, las desclasadas y las poetas.

Puntos.

Es un ejercicio, que cuanto más sentís, más se hace vicio. Esperando entre el ruido de teléfonos, voces disonantes, yo floto, estoy aparte. Qué me hizo sentirme tan distinta, ¿tan duro fue el rechazo cuando era piba? mi cerebro es una naranja reseca, frágil territorio para el nacimiento de la hierba, pensamiento en nebulosa, Via Láctea organizando la métrica, peligrosa danza. No miro a los ojos y mi lengua se embota, no puedo expresarme y tengo rabia, frunzo los labios, chiquito agujerito por el que respiro y enjaulo a mi labia. La mirada punzante de gente que no entiende, me miran como la octava maravilla, o como a la peor de las suertes. Me dijeron que yo entera soy un accidente, que las sirenas suenan para mí cuando no sé dónde esconderme, que las caretas se caen por más que me ponga maquillaje, que siempre dominé el arte del lenguaje. Lloré tanto que me desperté en el piso, aullando por los demonios en sueños combatidos, cada día la misma batalla de estar vivo y de flotar entre las personas, siendo ejemplo de tiempo perdido. Muy egoísta para la casa, el auto y los hijos, muy miedosa para el compromiso, demasiado fiera para tu jaula y difícil de encasillar en tus pautas. No señor, yo camino hasta morir, yo sigo sola y es mejor así, yo solamente entiendo de resistir. Hoja al viento, flor de otra tierra, alergia, vivo siendo palmera. Sueño con el mar y el agua que me baña, con la sal en los ojos y en las palmas, mientras con el cuerpo en la arena me olvido, el mundo es tibio. Estampa de felicidad, las películas con mi viejo, las vidrieras con mi mamá, cuando el cielo estaba tan cerca que lo podía tocar. Crecí y me sentí disminuida en lo alto, tan sola en mi cima, a la derecha de Dios y abajo todo ruinas. Me recompuse, me expuse, me di y la peleé, luché por sentir que volvía a nacer, y ahora navego en el velero de mi ansiedad con aguas turbulentas, truculento pasado tras mis velas. El horizonte ahora que es de noche está más cerca, espero llegar a él cuando amanezca.