domingo, 13 de noviembre de 2016

XI

Las farolas vomitaban su sodio amarillo, el cielo violáceo se nos venía encima, y yo transpiraba. Mi mente la más perfecta colmena, preguntándome si valía la pena haberme maquillado tanto. Vos a mi izquierda, del lado del corazón, aspirante como en el programa de Trump. Lástima que acá no hay ganadores.
Y supe que no, mientras fumábamos. Y seguía sabiendo que no cuando empezó a llover y me contaste sobre cuando perdiste la virginidad. Y fue no cuando me senté en la puerta del kiosco y te me acercaste.
Dormí en el piso esa noche y valió la pena. Te chapé como si fuera el fin del mundo en una fiesta que para mí significó el fin. Y te aconsejé como a un hermano menor.
Ahora te veo feliz, me hiciste caso, y ella es todo lo que está bien.
Y yo no puedo evitar preguntarme cuánto de mal estoy yo.
Por qué busco bardearme en OkCupid. Por qué cuando me invitan a salir digo que estoy trabajando. Por qué no respondo al contacto físico. Por qué evito las ocasiones sociales, por qué ya nunca tengo ganas de joder, por qué no me dejo querer.
Por qué busco lo imposible. Lo que no existe. Por qué amo en silencio y no quiero jamás un gesto de alguna de esas personas.
Les buenes chiques pasan por mi vida y yo les cedo a otras personas, para seguir detrás de todo lo que no está a mi alcance.
Amo mucho y mal, como mi amor de Zaragoza. No creo en la pareja, como mi viajante en Hong Kong. Tengo miedo a estar sola, como esa basura que amé durante tres años. No siento especial interés por coger, como mi versión masculina y homosexual. No puedo asumir el gustarle a alguien, como mi vampira.
Solo un par de lxs chicxs que se la pasan escapando, sintiéndose ordinarios, indignos de amor. Pibxs con dolores parecidos a los míos, con motivaciones que duran horas y tristezas que jamás se apagan. Anestesiadxs con drogas, sexo o sueño. Tan inteligentes para comprender y tan inútiles para disfrutar.
Exactos reflejos de todos los estados de mis neurosis.
Lxs buenxs chicxs no entienden esto, sonríen nerviosxs y no saben qué decir.
Mis chicxs favoritxs se mechan uno y despotrican conmigo, hasta que pintan los besos.
Esa adrenalina de saber que es una chance entre un millón, pero cuando sucede, es pura magia. Y vale por mil citas con desenlace previsible en un colchón.
Esta es mi vida. No me arrepiento de los besos que no di.
Estaba conociéndome y bancándome mis gustos.
La infinita atracción por lo imposible.